La última década ha sido testigo de una de las mayores transformaciones estructurales en la historia de la pedagogía: la transición del aula analógica a la digital. Centros educativos de todo el mundo, impulsados por la promesa de la modernización y la interactividad, sustituyeron los pesados libros de texto y los cuadernos de espiral por tabletas de última generación. Sin embargo, lo que comenzó como una revolución indiscutible hacia el progreso técnico ha comenzado a generar profundos interrogantes. Países pioneros en la digitalización escolar, como Suecia, han dado marcha atrás en sus políticas, devolviendo el protagonismo al papel y a la escritura manual. Este cambio de rumbo nos obliga a…